
Oigo un crujir en la soledad
entre aquello que siendo por nosotros
está con nosotros
y aquello que estando con nosotros
es por sí mismo.
Así, las manos labradas
de quienes andaron días antes de mí
dieron forma a estas efigies.
Así, los pies polvorientos
de quienes dieron sus pasos antes de mí
marcaron la huella de esta senda.
Pero este ligustro y todo
lo que con majestad se extiende
y no ha sido destinado
nunca sellará nada que me toque recorrer
con mis yemas,
con mis pensamientos,
con mi sentir.
Su existencia
no ha sido por mí
ni nadie antes de mí.
Es conmigo.
Advertisement